Referencia Catastral Castellón
Municipios
135Castellón de la Plana —o Castelló de la Plana, según a quién le preguntes, que aquí el bilingüismo es una realidad cotidiana que no siempre se gestiona con la elegancia que merecería— es la provincia del azulejo y la naranja. Y del turismo de playa bastante familiar. Tres identidades que en el Catastro tienen reflejos muy diferentes entre sí.
El azulejo primero. La comarca de la Plana Alta, con el triángulo formado por l'Alcora, Onda y Vila-real, concentra la mayor industria cerámica del mundo —sí, del mundo, no de España—. Las naves de producción cerámica que hay registradas en el Catastro de esa zona son construcciones industriales de escala descomunal: algunas superan los veinte o treinta mil metros cuadrados cubiertos, con instalaciones de hornos, clasificadoras automatizadas y almacenes que el sistema catastral clasifica en categorías industriales específicas. Es un tipo de inmueble fabril que en muchas otras provincias simplemente no existe.
Las naranjas. La Plana de Castelló tiene huertos de cítricos que el Catastro registra como parcelas agrícolas con sus construcciones auxiliares. Los almacenes de clasificación y confección —donde las naranjas se lavan, calibran y empacan— son también inmuebles registrados, aunque su clasificación de uso a veces requiere cierta flexibilidad interpretativa porque mezclan lo agrícola con lo industrial.
La costa castellonense tiene municipios con dinámicas turísticas muy distintas entre sí. Benicàssim, con su festival de música que lleva décadas siendo referencia europea, tiene un parque inmobiliario que mezcla villas antiguas de familias valencianas que veraneaban aquí desde el XIX con apartamentos turísticos de los 70 y 80. Oropesa del Mar, más masiva. Peñíscola, con esa roca que parece un decorado medieval pero que es absolutamente real, tiene un casco histórico sobre la peña con referencias catastrales de casas que llevan siendo casas desde antes de que existiera el Catastro moderno.
El Maestrazgo es otro mundo catastral completamente distinto. Esa comarca interior montañosa —que empalma con el Maestrazgo turolense y con los Ports de Beseit— tiene masías de piedra aisladas, pueblos medievales en lo alto de cerros, caminos que no siempre están asfaltados pero que aparecen en los planos catastrales. Morella, la capital comarcal, tiene un castillo y una muralla que hacen del conjunto histórico uno de los más impresionantes del interior levantino. Sus referencias catastrales son de las más antiguas en tipología constructiva de toda la provincia.
La capital, Castelló de la Plana, tiene algo curioso: su casco histórico es relativamente moderno en términos urbanísticos porque la ciudad fue reconstruida en el llano en el siglo XIII —trasladada desde la antigua Castelló de la Plana en la montaña, que hoy es el municipio de Almassora—. Eso le da un tejido urbano más ordenado que el de otras capitales levantinas con raíces medievales más complejas.
Son 135 municipios en provincia. La referencia catastral de cualquier inmueble castellonense —nave cerámica, huerto de naranjas, apartamento en Benicàssim, masía en el Maestrazgo o piso en la capital— está localizable aquí seleccionando el municipio correspondiente.
Datos de la Dirección General del Catastro. Información pública sin datos personales de propietarios.
Para concluir esta radiografía catastral, las matemáticas provinciales arrojan un parque compuesto por 676.539 fincas censadas, promediando 186 m² de construcción en su conjunto. Al cruzar estos datos con el padrón, el territorio asume una población neta de 627.173 residentes. A través de estas cifras incuestionables, entendemos mucho mejor la envergadura real del mercado de vivienda y suelo en este perímetro.