Referencia Catastral Cuenca
Municipios
238Cuenca tiene las casas colgadas. Todo el mundo sabe eso. Lo que no todo el mundo sabe es que la provincia entera tiene una de las tasas de despoblación más pronunciadas de toda España —y eso es decir mucho, porque la competencia en esa categoría es feroz—, con consecuencias catastrales que resultan a la vez desoladoras y fascinantes, dependiendo del ánimo con que se miren. Inmuebles abandonados con referencias activas. Fincas sin actividad declarada desde hace décadas pero perfectamente registradas. Aldeas donde el número de propiedades catastradas supera en varios órdenes de magnitud al número de habitantes empadronados.
La ciudad capital en sí es un caso aparte. Ese casco antiguo construido sobre las hoces del Júcar y del Huécar —con los cortados calizos como cimentación natural de edificios que parecen desafiar la gravedad con más aplomo que voluntad— es una acumulación de siglos de construcción que el Catastro intenta ordenar con más o menos éxito. Las Casas Colgadas propiamente dichas —hoy museo de arte abstracto— tienen una referencia catastral como cualquier otra construcción, aunque sus particularidades estructurales son tan singulares que resulta difícil imaginar al técnico del Catastro midiendo esos voladizos con una cinta métrica convencional.
La Serranía de Cuenca —hacia el nacimiento del Júcar, hacia la Ciudad Encantada, hacia Beteta y el Vado de los Límites— tiene masías y caseríos de piedra que llevan abandonados desde los años 60, cuando la emigración vaciñó estos pueblos de una manera que tardará generaciones en revertirse. Sus referencias catastrales siguen activas. Siguen teniendo propietarios en algún lugar —los descendientes de quienes se fueron a Barcelona o a Madrid hace sesenta años— aunque muchos de ellos no recuerdan exactamente qué tienen ni dónde está.
La Alcarria conquense —zona de transición hacia Guadalajara— tiene algo que la distingue: la miel. La Miel de la Alcarria tiene Denominación de Origen Protegida, y los colmenares que producen esa miel son instalaciones que en el Catastro figuran como construcciones auxiliares agrícolas. No es el tipo de inmueble que uno imagina primero al pensar en el registro catastral, pero ahí están.
En el extremo sur de la provincia, donde la Manchuela y la Manchuela Baja conectan con Castilla-La Mancha más profundamente, el viñedo domina el paisaje. Motilla del Palancar, San Clemente, Iniesta —frontera con Albacete— tienen un Catastro más dinámico, con más transacciones recientes y con un parque inmobiliario más activo que el de la sierra.
El nacimiento del Tajo y del Júcar se produce prácticamente en el mismo punto geográfico, en la Serranía, lo cual es un hecho geográfico que siempre sorprende. Ambos ríos salen de Cuenca en direcciones casi opuestas y acaban en mares diferentes. El Catastro registra las construcciones a lo largo de sus riberas sin saber nada de esa ironía geográfica.
Son 238 municipios. La referencia catastral de cualquier inmueble conquense —casa colgante, masía en la Serranía, colmenar en la Alcarria, bodega en la Manchuela o piso en la capital— está localizable aquí seleccionando el municipio en este visor.
Fuente: Dirección General del Catastro. Datos de libre acceso sin información personal de titulares.
Para concluir esta radiografía catastral, las matemáticas provinciales revelan un parque compuesto por 238.793 unidades independientes, promediando 218 m² de construcción en su conjunto. Paralelamente, el territorio asume una población neta de 198.216 residentes. Mediante estas cifras objetivas, entendemos mucho mejor la envergadura real del mercado de vivienda y suelo en este perímetro.