Referencia Catastral Baleares
Municipios
67Las Baleares son, quizás, el caso más extremo de tensión inmobiliaria de toda España. No es solo que los precios sean desorbitados —que lo son, y cada vez más—, es que la presión combinada del turismo de alto nivel, la demanda de segunda residencia internacional y el mercado local ha creado una estratificación catastral que en ninguna otra provincia existe con la misma intensidad. En el mismo municipio de Calvià puedes encontrar una villa registrada en 1963 que ha triplicado su valor de mercado en diez años, y al lado una vivienda de uso mixto de los años 40 que el Catastro todavía recoge con la información de cuando se construyó. Las islas tienen esa capacidad de congelar el tiempo y acelerarlo a la vez.
Mallorca. La isla más grande y la más diversa desde el punto de vista del registro catastral. Palma tiene su casco histórico —la Seu, el barrio de La Lonja, la judería medieval— con todas las complejidades que eso implica en términos registrales: edificios donde las plantas bajas son de piedra señorial del XVII y los pisos superiores son ampliaciones del XX. El Ensanche palmesano es más ordenado, más legible en el Catastro. Y luego tienes la Part Forana: Pollença, Alcúdia, Sóller, Deià, Valldemossa... pueblos con arquitecturas de piedra mallorquina que llevaban siglos en manos de familias locales y que en las últimas décadas han pasado a ser destino de compradores internacionales de alto poder adquisitivo. Ese cambio de titularidad —que el Catastro no refleja directamente, porque solo registra datos descriptivos— ha transformado el mercado de forma irreversible.
Menorca es otro mundo, y lo digo en sentido literal. La isla tiene una política de urbanismo mucho más restrictiva que Mallorca, lo que ha limitado el desarrollo inmobiliario de manera notable. El resultado es un Catastro con menos referencias nuevas, con más construcciones históricas bien conservadas —las cases de lloc, las talaiots prehistóricos que también tienen referencia catastral como bienes catalogados— y con un tejido más tranquilo. Ciudadela y Maó como polos urbanos principales; el resto, dispersión rural de una elegancia contenida.
Ibiza. Capítulo aparte, siempre. Los precios por metro cuadrado de algunas zonas de la isla están entre los más altos de Europa. El Catastro, que mide metros cuadrados y asigna valores de referencia, tiene un trabajo peculiar allí: los valores catastrales y los valores de mercado están muy alejados en muchos casos, lo que da lugar a situaciones fiscales que conocen bien los gestores que trabajan en el sector. Las fincas rurales ibicencas —las casas payesas tradicionales, con sus muros encalados y sus porxos— son referencias catastrales que en el mercado actual llevan aparejados precios de villa de lujo.
Formentera. La más pequeña de las islas habitadas. El tejido inmobiliario es escaso en número pero intenso en valor. Las pocas construcciones que hay registradas tienen referencias bien individualizadas, aunque la dispersión del hábitat tradicional hace que algunas sean difíciles de localizar si no se conoce bien el viario de la isla. Hay propiedades en Formentera cuya referencia catastral no ha cambiado de estado en décadas, pero cuyo valor de mercado se ha multiplicado varias veces.
La referencia catastral es imprescindible en Baleares para cualquier trámite: notaría, hipoteca, IBI, herencia, tasación. Y en Baleares, el IBI da para conversaciones muy largas, porque la diferencia entre valor catastral y precio de mercado es a veces tan grande que los propietarios sienten que viven en un mundo paralelo fiscal.
El archipiélago suma 67 municipios en total. La referencia catastral de cualquier propiedad balear —piso en Palma, villa en Pollença, finca payesa en Sant Joan o apartamento en Platja d'en Bossa— está localizable aquí seleccionando el municipio correspondiente.
Fuente: Dirección General del Catastro. Datos descriptivos públicos sin información personal de propietarios.
Para concluir esta radiografía catastral, las matemáticas provinciales revelan un parque compuesto por 931.050 unidades independientes, promediando 203 m² de construcción en su conjunto. Paralelamente, el territorio asume una población neta de 1.237.480 residentes. A través de estas cifras objetivas, entendemos mucho mejor la envergadura real del mercado de vivienda y suelo en este perímetro.