Edificios Emblemáticos · Sevilla

Datos Catastrales del Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán

40.975 m² de hormigón y acero en el barrio de Nervión: el Catastro disecciona el templo del Sevilla FC en cinco bloques deportivos, dos plantas de oficinas, una megastore y una franja de uso soporte al 50%.

Datos Descriptivos del Inmueble

Referencia Catastral 7118005TG3471N0001BI
Localización Calle Luis de Morales, 9
41000 SEVILLA (Sevilla)
Clase Urbano
Uso principal Deportivo
Superficie construida 40.975 m²
Año construcción 1956
Plano catastral del Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán

Plano catastral de la parcela

Fuente: Sede Electrónica del Catastro — Ministerio de Hacienda.

Cualquier aficionado al fútbol que pase por Nervión lo reconoce nada más doblar la esquina. La fachada del Sánchez-Pizjuán es de esas que intimidan incluso cuando el estadio está vacío —especialmente cuando está vacío, diría yo—. Para los sevillistas, templo inexpugnable. Para la ciudad, icono de barrio. Para el Ministerio de Hacienda, en cambio, es simplemente el inmueble urbano con referencia catastral 7118005TG3471N0001BI en la Calle Luis de Morales número 9.

Y ahí, en esa ficha de veinte caracteres, empieza lo interesante. Porque cuando el Catastro mira un estadio de fútbol no ve goles, no ve mosaicos, no ve 43.000 voces cantando a la vez. Ve metros cuadrados. Usos tributarios. Divisiones horizontales. Y el Sánchez-Pizjuán, resulta, es uno de los expedientes más meticulosamente desglosados de toda Andalucía.

Una mole que supera a su propio suelo

El primer dato que llama la atención es puramente aritmético. El estadio acredita una superficie construida de 40.975 m². La parcela catastral sobre la que se asienta ocupa 30.112 m² de superficie gráfica. Hay, por tanto, casi 11.000 metros cuadrados más de construcción que de terreno.

Esto no es ningún error. Es arquitectura. Las gradas del Pizjuán no se apilan en horizontal: vuelan, se superponen, se doblan sobre sí mismas en distintas plantas. Los voladizos, los anillos, los túneles interiores... todo eso multiplica el espacio útil sin ocupar ni un centímetro más de suelo. El resultado es que el Catastro certifica algo que, sobre el papel, parece imposible y en el hormigón es perfectamente normal: construyes hacia arriba y el número de metros cuadrados se multiplica.

"La parcela tiene 30.112 m². El edificio tiene 40.975 m². El Catastro, impasible, lo registra todo sin inmutarse. La física y el urbanismo hacen el resto."

1956: el alma del estadio sigue siendo la de los años cincuenta

El expediente del Sánchez-Pizjuán anota como año de construcción el 1956. Y esto, al contrario de lo que ocurre en muchos grandes recintos públicos que el Catastro data con la última reforma importante, cuadra razonablemente bien con la historia real del estadio.

Las obras arrancaron efectivamente en 1956. La inauguración oficial llegó dos años después, en 1958, con un partido amistoso frente al Real Jaén —que los más puristas del club guardan en la memoria como una especie de bautismo íntimo, lejos de la épica de una final europea—. Para Hacienda, el alma constructiva del recinto sigue anclada en esa primera piedra de mitad de siglo. Eso sí: el expediente refleja que en 1998 se acometió una «Reforma media» que actualizó los elementos principales del recinto —probablemente asociada a las obras de ampliación y modernización previas a la candidatura de Sevilla para la Expo 2008—, reforma que aparece anotada sobre los bloques deportivos más grandes y sobre la franja de uso soporte.

El bisturí del Catastro: qué hay dentro del estadio

Aquí es donde el expediente se vuelve realmente fascinante. Porque el Catastro no ve «un estadio»; ve un puzzle de usos distintos, cada uno con su superficie y su categoría tributaria. El Pizjuán, desglosado, revela cómo funciona de verdad el Sevilla FC en el día a día.

Uso catastral Planta Superficie m² Reforma
Deportivo Planta baja (00) 11.716 E Reforma media, 1998
Deportivo Planta baja (00) 9.559 E Reforma media, 1998
Deportivo Planta 1 (01) 8.603
Deportivo Planta 2 (02) 7.962 E Reforma media, 1998
Deportivo Entresuelo (EN) 808 E Reforma media, 1998
Oficina Planta 2 (02) 478
Oficina Planta 3 (03) 1.187
Comercio Planta baja (00) 346
Soport. 50% Planta baja (00) 316 E Reforma media, 1998

El grueso de la construcción es, lógicamente, deportivo. Pero lo que resulta revelador es ver cómo el Catastro ha ido etiquetando con precisión quirúrgica cada fragmento del recinto. No es solo que haya gradas; es que hay metros específicos para vestuarios y metros específicos para gymnasios. No es que haya un bar; es que hay un local de comercio en planta baja de 346 m² que, en la práctica, es la megastore del club.

El cerebro administrativo del Sevilla FC: dos plantas, 1.665 m² El expediente localiza dos bloques de oficinas en las plantas superiores del estadio. El primero, en planta 2, ocupa 478 m². El segundo, en planta 3, alcanza los 1.187 m² —un espacio considerable, comparable al de una oficina corporativa mediana—. Desde ahí se gestiona el fichaje de jugadores, la relación con patrocinadores, la atención a los medios. Todo eso tiene una referencia catastral propia. Hacienda sabe exactamente cuántos metros cuadrados ocupan los despachos donde se decide quién juega la próxima Champions.

El detalle que nadie esperaría: los 316 m² de «Soport. 50%»

Si hay algo que sorprende al revisar el expediente es encontrar, anotada con toda la seriedad burocrática del mundo, una franja de 316 m² clasificada como «Soporte al 50%». Esta categoría catastral se aplica a elementos del inmueble que no computan a plena eficiencia constructiva: porches, soportales, espacios semicubiertos, zonas de acceso exterior... En el caso del Pizjuán, corresponde a una banda perimetral de la planta baja que actúa como zona de transición entre el interior del estadio y el espacio público de Nervión.

Lo curioso —y aquí está la ironía— es que esos 316 m² sí constan con la reforma de 1998, lo que sugiere que la remodelación les afectó directamente. Una franja de hormigón semiabierta que, catastral y fiscalmente, vale la mitad que los metros deportivos contiguos. Pequeño detalle que el Catastro registra igual de impasible que todo lo demás.

40.975 m²: la ficha que el Catastro nunca verá marcar un gol

El expediente completo dibuja un retrato fiel de lo que es, en realidad, un estadio de fútbol moderno: no un recinto de juego, sino una infraestructura empresarial con graderíos incorporados. Una mezcla de uso deportivo, sede corporativa, centro comercial y espacio urbano. El Sevilla FC opera desde las plantas altas, vende camisetas en la planta baja y permite que el barrio use una franja de jardín.

Y el Catastro, con su frialdad habitual, lo ha registrado todo. Sin épica, sin emociones. Cuarenta mil novecientos setenta y cinco metros cuadrados distribuidos en nueve bloques registrales: cinco de uso deportivo, dos de oficinas, uno de comercio y uno de soporte. Cuatro con reforma de 1998. Construcción original: 1956. Uso principal: Deportivo. Lo que no aparece en ningún campo del formulario, naturalmente, es que algunas noches de mayo ese mismo expediente se llena de luz hasta las dos de la madrugada.

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